Sagrada y Santa Muerte, Niña Blanca adorada, símbolo de pureza, paz y tranquilidad, antes que nada, te agradezco por todo lo que has hecho y continúas haciendo en mi favor, hoy te ruego que protejas mi vida, así como lo haces con todos tus devotos sin distinción de raza, sexo, creencia y costumbre.
Permíteme seguir progresando y avanzando hacia la felicidad y prosperidad y aleja cualquier daño, mala vibra, envidia y conflicto, bien sea familiar, laboral o personal.
Niña huesuda, desvanece los problemas, hazme puro y purifica también mi entorno con tu aura sagrada.
Resguárdame a mi y a mis seres amados de cualquier peligro que se pueda acercar. A quienes nos envidien o nos odien, distáncialos lo máximo posible y hazlos que desistan de sus intenciones malignas de una vez por todas, y que, de insistir no se cansan, muéstrales tu autoridad y que se les reviertan multiplicadas por diez todas las veces que intenten atacarme a mi o a mis cercanos.
Elevo esta oración entregándote mi devoción entera, no me faltes y quédate hoy, mañana y siempre conmigo, no me dejes solo y cúbreme con un manto de protección tanto a mi como a mis allegados. Santa muerte de mi vida, necesito de tu voluntad para toda la vida.
Amén.