Oh Virgen Desatanudos, Madre amorosa y poderosa, hoy acudo a ti humildemente para suplicarte que intercedas ante tu amado Hijo Jesús por mi liberación de los vicios y adicciones que me afligen. En tus manos deposito mis cargas y pecados, confiando en que tú, con tu dulzura y ternura maternales, puedes desatar los nudos que aprisionan mi alma y debilitan mi voluntad.
Madre María, conoces cada detalle de mi vida, cada lucha interna que enfrento día a día. Tú que has sido testigo de mis caídas y levantamientos, sabes cuánto anhelo ser libre de estas cadenas que me atan a la oscuridad y a la decepción. Por eso te ruego, con toda mi fe y esperanza, que me asistas en mi camino de sanación y transformación.
Imploro tu intercesión ante Dios Padre, para que Él derrame su gracia sobre mí y me conceda la fortaleza necesaria para resistir las tentaciones y vencer mis debilidades. Te pido, Virgen Desatanudos, que desates los nudos que mantienen cautiva mi mente, mi cuerpo y mi espíritu, para que pueda experimentar la verdadera libertad que solo Cristo puede otorgar.
María Desatanudos, tú que eres la Estrella de la mañana que ilumina mi sendero, te suplico que me guíes hacia la senda de la rectitud y la paz interior. Dame la valentía para reconocer y enfrentar mis adicciones, y la sabiduría para buscar ayuda y seguir los caminos terapéuticos que me lleven hacia la recuperación.
Encomiendo a tus manos mi voluntad, para que, bajo tu maternal protección, sea renovada y fortalecida. Que en cada recaída encuentre tu consuelo y aliento, sabiendo que siempre estarás ahí, dispuesta a estirar tus brazos maternos y levantarme cuando caigo.
Amada Virgen Desatanudos, en esta oración deposito mis más profundos anhelos de libertad y redención. Confío plenamente en tu poderosa intercesión, sabiendo que escuchas mis súplicas y que trabajas incansablemente por mi bienestar espiritual y emocional. Ayúdame a desatar los nudos de mis vicios y adicciones, para que pueda vivir en plenitud y en conformidad con la voluntad de Dios.
Amén.